Ruta 4: El Saja y el Corazón del Valle de Cabuérniga
Esta ruta se adentra de lleno hacia el suroeste de la región siguiendo el curso alto del río Saja. Es un itinerario de día completo diseñado para sumergirse en bosques caducifolios de robles y hayas, ríos de aguas cristalinas, mitología y los pueblos de arquitectura montañesa más puros, uniformes y tradicionales de toda Cantabria.
1. Cabezón de la Sal
- Desde el hotel: 18 km (unos 15 minutos).
- Carretera a seguir: Sal de Torrelavega incorporándote a la autovía A-8 en dirección oeste (hacia Oviedo). Toma la salida 244 (hacia Cabezón de la Sal) y sigue recto para entrar en el centro de la villa.
- Qué ver: Es la puerta de entrada natural al valle y la capital comercial de la comarca. Destaca por su fisonomía de villa señorial y por albergar el Poblado Cántabro (una rigurosa reconstrucción arqueológica en lo alto de una loma que recrea fielmente la vida de una tribu de la Edad del Hierro) y el Museo de la Naturaleza de Cantabria, ubicado en el Palacio de Bodega.
2. La Fuentona de Ruente
- Distancia desde el punto anterior: 6,5 km (unos 7 minutos).
- Desde el hotel: 24 km (unos 21 minutos si se fuera directo).
- Carretera a seguir: Sal de Cabezón de la Sal hacia el sur tomando la carretera autonómica CA-180, la cual ya no abandonarás, ya que remonta todo el curso del río Saja.
- Qué ver: Un Monumento Natural envuelto en el misticismo y las leyendas de la mitología cántabra (donde la tradición dice que habita una Anjana, el hada buena de nuestros bosques). Es una espectacular surgencia kárstica de donde brota de forma natural un gran caudal de agua cristalina desde el pie de una pared de roca. Lo más fascinante es su misterioso comportamiento hidrogeológico: de forma intermitente e impredecible, el flujo cesa por completo durante unos minutos o horas antes de volver a romper con fuerza. El entorno cuenta con un precioso y fotogénico puente de piedra de nueve ojos de origen medieval.
3. Ucieda y el Parque Natural Saja-Besaya
- Distancia desde el punto anterior: 3,5 km (unos 4 minutos hasta la campa).
- Desde el hotel: 25 km (unos 24 minutos).
- Carretera a seguir: Continúa un kilómetro por la CA-180 y toma el desvío a la izquierda por la carretera CA-804, que se adentra directamente hacia el pueblo de Ucieda y su frondoso valle.
- Qué ver: El pueblo de Ucieda destaca por su perfecta arquitectura de piedra, grandes solanas y madera, pero su gran joya es la Campa de Ucieda. Se trata de una inmensa y frondosa pradera forestal rodeada por el río que sirve de entrada principal a uno de los bosques caducifolios y reservas de robles (cagigas) y hayas más espectaculares y salvajes del norte peninsular. Es un punto excepcional para realizar senderismo, escuchar el silencio y respirar naturaleza pura.
4. Terán de Cabuérniga
- Distancia desde el punto anterior: 5 km (unos 6 minutos).
- Desde el hotel: 27 km (unos 24 minutos).
- Carretera a seguir: Regresa a la carretera general CA-180 y continúa conduciendo hacia el sur, adentrándote en el corazón del municipio de Cabuérniga hasta ver el desvío a Terán.
- Qué ver: Un pueblo que es la pura esencia del valle y que conserva intacto el ritmo de la vida rural tradicional. Su gran tesoro es la Campa de Terán, un idílico espacio verde junto a la Iglesia de San Pedro que alberga una impresionante Castañera de árboles centenarios, algunos de cuyos troncos retorcidos y huecos superan los 10 metros de perímetro. Además, pasear por el pueblo permite admirar soberbias casonas llanas y montañesas con grandes balconadas orientadas al sol.
5. Bárcena Mayor
- Distancia desde el punto anterior: 15,5 km (unos 18 minutos).
- Desde el hotel: 43 km (unos 42 minutos).
- Carretera a seguir: Continúa por la CA-180 hacia el sur pasando por Valle de Cabuérniga. Al llegar a la localidad de Correpoco, toma el desvío a la izquierda por la carretera CA-817, una preciosa y sinuosa vía de montaña que termina directamente en el gran aparcamiento a la entrada del pueblo.
- Qué ver y hacer: El broche de oro del recorrido y catalogado con frecuencia como el pueblo más antiguo e idílico de Cantabria. Está enclavado en lo más profundo del Parque Natural y se encuentra completamente peatonalizado. Caminar por sus calles empedradas es hacer un auténtico viaje en el tiempo: destaca la absoluta uniformidad y conservación de sus casonas montañesas de los siglos XVI y XVII, con sus característicos zaguanes de piedra, las portaladas, los tejados de teja árabe y los balcones rebosantes de flores. Es el lugar idóneo para terminar el día disfrutando de un tradicional cocido montañés (el plato rey del valle, a base de alubias blancas, berza y el compango de la matanza) o carne de caza en sus mesones de piedra.
(Para regresar al hotel al finalizar el día, simplemente hay que desandar la CA-817 y la CA-180 en sentido norte hacia Cabezón de la Sal, donde se toma de nuevo la autovía A-8 directo a Torrelavega en un trayecto total de unos 35-40 minutos).
